Mi historia
Soy Alberto Barba Robles, ingeniero multimedia. Esta historia la escribí para mi hijo, pero con el paso del tiempo comprendí que también explica el origen de muchos de los proyectos que he construido y la forma en la que entiendo mi trabajo. No es un currículum ni una lista de logros, sino una carta abierta sobre el camino que recorrí antes de ser padre, sobre los errores, aprendizajes y pasiones que me trajeron hasta aquí. Algún día, cuando él la lea, quiero que pueda asomarse a ese recorrido y entender que, incluso antes de conocerlo, la vida ya me estaba llevando hacia él. Si has llegado hasta aquí, gracias por dedicar unos minutos a leerla.
DeslizaAlgún día querrás saber quién era tu padre antes de serlo. Aquí está la respuesta: fui un joven que creyó que podía comerse el mundo, que caminó deprisa, que se equivocó muchas veces y que tropezó con sus certezas. Con el tiempo entendí que crecer no consiste en seguir siendo el mismo, sino en aprender a mirar atrás con ternura y reconocer todo lo que la vida fue puliendo en silencio. Aquel chico también fui yo, aunque hoy me parezca lejano. Sin aquellos errores, éxitos, caídas y todo aquel aprendizaje, la vida no me habría traído hasta aquí, escribiendo estas palabras para ti.
Léelo despacio.
Al final hay algo para ti.
Donde nace una imagen
Un laboratorio en penumbra iluminado únicamente con una luz rojiza… así recuerdo aquella época. Fui de la última generación que estudió fotografía analógica, y nunca olvidaré aquel papel en blanco sumergido en el líquido de revelado, transformándose lentamente en una imagen fotográfica. Fue pura magia.
Aquella magia me llevó a una matrícula de honor y a mis primeras prácticas de fotografía en el Diario Información, junto a mi mentor Rafa Arjones. Allí entendí que una imagen no solo se toma: se espera, se busca y se gana. Todavía recuerdo el orgullo de ver una fotografía mía publicada en la portada del periódico.
Laboratorio
de imagen
Quinientas personas mirando
Después llegó el lenguaje audiovisual. Solo había dieciséis plazas para el Grado Superior de Realización de Audiovisuales, y conseguir una fue una pequeña victoria personal. Allí aprendí a mirar la luz de otra forma, a planificar cada plano y a entender el ritmo, el sonido, la escena y todo aquello que ocurre antes de pulsar REC.
La prueba de fuego llegó con eventos reales, cámaras al hombro y quinientas personas mirando. Más tarde realicé mis prácticas como operador de cámara en Información TV, grabando conciertos, fútbol, política y todo tipo de historias. La fotografía me enseñó a capturar un instante; el vídeo me enseñó a construirlo en movimiento.
· TV ·
El idioma de las máquinas
En la Universidad de Alicante descubrí una de esas ideas que te cambian la forma de mirar el mundo: detrás de cada juego, cada web, cada imagen digital y cada aplicación, todo nace de dos símbolos. Cero y uno. Me parecía increíble que algo tan pequeño pudiera construir universos enteros, y esa fascinación sigue intacta hoy.
Después llegaron cuarenta asignaturas, dos grandes proyectos, noches de código, errores imposibles de entender y lenguajes que poco a poco fueron dejando de parecerme extraños: Java, C++, HTML, SQL… Incluso la transformada de Fourier, convirtiendo ondas analógicas en información digital. Con el tiempo entendí que la ingeniería multimedia no consiste en saber un poco de todo, sino en aprender a unir mundos que otros ven separados.
Multimedia · UA
Tu bisabuelo y el fractal
Estudiando fractales descubrí que, a veces, las cosas más importantes no aparecen cuando miras hacia fuera, sino cuando te atreves a mirar hacia dentro. Mientras otros buscaban crear nuevas figuras con sus algoritmos, tu padre se quedó atrapado en una pregunta: ¿qué pasaría si al copo de nieve de Koch, en lugar de hacerlo crecer hacia fuera, le aplicaba el mismo camino hacia el centro?
Aquel descubrimiento no se quedó solo en una intuición bonita. Gracias a mis conocimientos de imagen y edición, pude convertir aquella idea matemática en una pieza visual clara, comprensible y con fuerza. El proyecto terminó con un diez en las prácticas de Matemáticas II, pero lo importante no fue la nota: fue entender que, cuando unes técnica, sensibilidad y una forma distinta de mirar, incluso una fórmula puede esconder una historia.
Y entonces apareció. En el corazón de aquella figura, repitiéndose una y otra vez hasta el infinito, surgió una estrella de seis puntas. Tu bisabuelo acababa de fallecer, y aquel proyecto se convirtió, sin que yo lo supiera al principio, en mi forma de despedirme de él. Desde entonces he sentido que esa estrella no la encontré yo solo: apareció porque estaba buscándola hacia dentro, justo como él me enseñó a hacer.
· El fractal ·
El flechazo del 3D
Recuerdo perfectamente el primer día de Modelado y Animación por Computador. Hay momentos en la vida que no sabes explicar del todo, pero sabes que algo dentro de ti se ha encendido. Para mí, el 3D fue eso: una puerta abierta a un mundo donde podía construir con las manos algo que antes solo existía en mi cabeza. Le dediqué horas, tardes y noches a practicar con 3ds Max, no porque tuviera que hacerlo, sino porque no podía dejar de hacerlo. Terminé con matrícula de honor, sí, pero la verdadera recompensa fue mucho más grande: descubrí una de mis grandes pasiones. Una pasión que, años después, incluso me llevó a dar clases desde casa a algunos alumnos, mientras al otro lado de la habitación ya podía escuchar tu voz.
Mi primer proyecto de animación fue una pequeña bombilla, un homenaje a aquella forma tan bonita de dar vida a lo imposible. Modelarla, iluminarla y verla moverse por primera vez me hizo entender que el 3D no era solo técnica: era emoción, paciencia y magia. Hoy Blender sigue siendo una de mis grandes pasiones, porque transformar una idea invisible en una imagen que respira sigue pareciéndome uno de los trucos más bonitos que existen.
· Blender ·
ABR y la era de la IA
Con mis iniciales nació ABR Multimedia, pero en realidad nació de todo lo que fui aprendiendo por el camino: imagen, vídeo, 3D, código, errores, intuición y muchas horas intentando dar forma a ideas que todavía no sabía explicar del todo. Hoy sigo escribiendo ese capítulo con nuevas herramientas: inteligencia artificial, automatización y sistemas capaces de trabajar incluso cuando yo descanso. La tecnología ha cambiado, pero la curiosidad sigue siendo la misma.
Y, aun así, si te soy sincero, el verdadero motor de todo esto ya no está en los ceros y los unos. Está en ti. En querer construir algo que algún día puedas mirar y entender que tu padre intentó dejar una pequeña huella de lo que amaba, de lo que aprendió y de todo lo que soñó antes y después de tenerte.
ABR Multimedia
Lanzamiento a la Órbita Origen
Antes de conocerte ya estaba creando, aprendiendo y equivocándome. Estas son algunas de las primeras piezas que dieron forma a mi manera de trabajar y, con el tiempo, a muchos de los proyectos que terminarían formando parte de nuestra historia.
«Recuerda que la búsqueda de las respuestas más bellas no está en el exterior, sino en el interior…»Alberto Barba Robles